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La autenticidad de una marca comprometida
Joan Arrey fundador de Shasèl
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Martín Parra

Redactor Jefe en Byron Magazine.
Shasèl Brand Ambassador.

La autenticidad de una marca comprometida
Entrevistas

Joan Arrey es la cara visible y el ideólogo de la marca Shasèl, una marca que tiene mucho futuro por delante, y otro tanto de futuro atrasado. Una marca que tiene hambre. En un mundo rápidamente cambiante, adaptarse a los nuevos modelos de comercio es capital. Pero ¿qué hay de los artesanos que llevan décadas haciendo las cosas bien?

 

Cuéntanos un poco cuáles son los primeros pasos de Shasèl y cómo te ves involucrado en la marca, de dónde viene la idea, etc.

Mis padres eran de origen payés, campesinos y ganaderos, y una parte de mi familia también; gente no propietaria, pero que llevaba una finca, eran los encargados de gestionarlo. Lo que en estas fincas había sobre todo era ganado, ternero, y lo que se cultivaba (no es una zona muy grande) era para alimentar al propio ganado: maíz, etc., porque fábricas de pienso no había tantas en los sesenta. Esto hacía que la cantidad de animales que se podían mantener fuese la medida justa: en función de la capacidad de explotación agrícola. Todo preciso, medido, pero de manera no deliberada, sino que se trataba de una retroalimentación. En este contexto, yo, como hermano menor y en mi conciencia de hermano menor, la ropa que me llegaba era ropa heredada de mis hermanos mayores; puedes imaginarte que muchos zapatos no estrenaba. Y lo mismo con la cartera de piel de la escuela. Eso hizo que me interesasen especialmente los zapatos. Tenía siempre en mente, además, el eco de aquellas palabras de mi abuelo: Tú ponte unos buenos zapatos, que si los zapatos son buenos, tanto más da el resto.

Entendemos la cultura como ese argumento necesario para influir en lo colectivo; es, así, un cimiento fuerte sobre el que seguir levantándose, ¿verdad?

Es importantísimo. Tú puedes lanzar una marca, un negocio, más o menos agresivo, pero tiene que haber una sinergia detrás, en este caso con la cultura, para que la gente que participa en el proyecto se sienta un parte de la empresa, de la marca. Con unos hábitos, con una manera de trabajar, con una manera de hacer responsable en todos los sentidos. Esto para mí es vital. Es saber hablar, saber transmitir. No convencer a nadie, sino que uno mismo quiera ir hacia la marca, hacia unos conceptos, unos valores que queremos que poco a poco se vayan reconociendo. En ese sentido, tenemos que mostrarnos, y mostrar lo que hay detrás, porque los zapatos no dejan de ser zapatos, pero un aparato que trabajar por la convivencia cultural es mucho más.

Joan es su estudio de Manlleu (Barcelona)

Lo que más me gusta de vosotros es la manera que tenéis de hablar, trazando puentes, vías de entendimiento. Puede que esta serenidad os la aporte la cercanía del campo, de ese entorno maravilloso que tenéis en Manlleu. ¿Esto os ha hecho más receptivos en lo que se refiere a la economía circular?

Te respondo fácilmente: ¿la gente de las grandes ciudades, cuando llega el fin de semana, qué quiere? Desahogarse. Irse de fin de semana, ver sitios, conocer ferias de artesanos, conocer cosas que no ven siempre y que alguien se lo explique: ya sea la artesanía de un buen chorizo, de un buen aceite, o de… zapatos. En España tenemos una gran experiencia en esto. Solo falta un poco más de apoyo. Vas a ferias medievales, ferias de este tipo y a la gente le encanta. Le gusta que se lo expliquen, probar un poco de queso, etc. Tenemos muchas cosas buenas.

Cuéntame sobre alguno de vuestros principios estratégicos (materiales de bajo impacto, disminuir el consumo de energía, etc.).

En los dos o tres negocios que tengo intento no fabricar ni hacer más gasto de lo que puedo asumir. Y me voy a explicar. Yo podría montar una fábrica de zapatos, pequeñita y tal, pero la fábrica entera, ¿eh?, y después ir creciendo, pero creo que es más inteligente contar con gente que tiene ya una infraestructura montada, que ya tiene una fábrica de zapatos, zapatos reconocidos internacionalmente, y pagarle el servicio. Se trata de un beneficio mutuo. Dos instalaciones son más caras que una instalación.  Si yo puedo aportar trabajo a esta empresa, con lo cual ellos ganan un pequeño porcentaje más, bienvenido sea. Porque así los costes, para ellos, solo van a bajar. Esto se llama ahorro de costes energéticos y estructurales. Es mejor que se desplace la persona, yo, al destino, que no que yo invierta en trabajadores que no puedo permitirme mantener porque no hay demanda para ello. Siempre hemos actuado así y así pensamos continuar.

Todo esto tiene un sello que lo corrobora, ¿verdad? El Shasèl Environmental Performance.

Este sello es fruto un poco de la nueva manera que la gente tiene de mirar, de buscar, de reconocer. A vuestros lectores seguro que les interesa ver muy orgánicamente los pasos que la empresa sigue hasta poder ofrecer un producto terminado. Cuando entran a la página, a la web, reconocen enseguida nuestros objetivos: que no hacemos zapatos por hacer zapatos. Que no hacemos miles de zapatos, sino que son exclusivos, que no hay dos pares iguales, que no llevan productos químicos ni corrosivos para el medio ambiente. Los costes de fabricación hay que ponerlos en valor.

En Byron Magazine apostamos por una cultura comprometida y respaldada por, asimismo, una satisfacción con respecto a la imagen propia. ¿Es tal vez el futuro de ambos campos el ponerse de acuerdo e ir de la mano?

Totalmente. Es una coherencia muy fuerte la que se plantea de esta manera. Es el tipo de “chip” que hace que algo funcione. Yo defiendo que una defensa de los valores más sencillos, sin grandes eufemismos, termina por fortalecer el objeto o la actividad en cuestión. Tenemos un nuevo modelo de zapato, por ejemplo, que hemos conseguido que sea autodegradable casi al 100%. Solo lleva caucho en la suela porque el cuero natural resbala. La gente no está acostumbrada y resbala. O sea, que este zapato está elaborado con curtientes vegetales, y el mismo principio que nos ha llevado a producirlo así y el mismo principio que hace que alguien lo quiera así es el principio que impera en el impulso cultural: verdad, naturalidad. Esto es lo que da la coherencia en cualquier disciplina.

Martín Parra

 

 

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