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Descubriendo al poeta y humanista irakí Abdul Hadi Sadoun
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Martín Parra

Redactor Jefe en Byron Magazine.
Shasèl Brand Ambassador.

Descubriendo al poeta y humanista irakí Abdul Hadi Sadoun
Entrevistas

Abdul Hadi Sadoun es de esos hombres que dejan huella y nos tiene realmente fascinados con esa templanza y saber hacer de los dandis que ya han encontrado su equilibrio en la vida. Charlamos con él con motivo de la próxima publicación de su nuevo poemario Sencillo equilibrio. 

Lo primero que nos encontramos, desde el primer poema, es un espectáculo de libertad anhelada que, sin embargo, guarda un regusto de insatisfacción, de perspectiva de amenaza. ¿En manos de quién está nuestra felicidad, la felicidad propia?

Cervantes en el Quijote lo dijo mucho antes que nosotros (nada es igual a la libertad en nuestra vida), y creo que la libertad es un verdadero sinónimo de diversidad en el arte y la escritura. La felicidad del escritor, sin duda, radica en encontrar esa libertad a través de la escritura, y no cualquiera, sino de una escritura verdaderamente significativa y atractiva para su lector. Cualquier concepción de la felicidad equivalente a la concepción de la experiencia creativa, y con cada nuevo libro, tengo esa sensación inicial de renacer.

También una suerte de milenarismo natural, de fe en la llaneza de las cosas, que nos hace esperar la llegada no se sabe bien si de paz o de caos. ¿Qué es el caos para Abdul, dónde inicia, y cómo podemos orientarnos a su contrafigura, la de la paz?

Todo el poemario es una construcción llamativa y un homenaje a las cosas sencillas que nos rodean, con todo su equilibrio y todo su caos. La verdadera creencia del ser humano en nuestro tiempo es continuar en la capacidad de coexistir con lo que nos rodea, con todos sus males y bondades. Nada es capaz de causar una sacudida enérgica en el cuerpo que la mirada del ojo íntimo y vigilante. La paz o el caos, ambos son tonos de la misma vida, lo que deseamos libertad poética, es el mejor camino hacia un equilibrio posible.

Paso del tiempo, rastreo de huellas (¿propias) remotas, cambio o permanencia de las cosas. Da la sensación leyendo Sencillo equilibrio de que lo mismo podemos acceder al dolor que superarlo; ¿es una disyuntiva tan sencilla?

De hecho, es una especie de deporte para superar la ansiedad del alma. El dolor no se puede eliminar, se puede domar y vivir con él como un gemelo. He pasado por tiempos difíciles en la vida tanto a nivel espiritual como creativo. Sé que las dos cosas no se pueden comparar, pero si se juntan en una sola alma, la aventura de escribir quedaría en un lugar secundario. El dolor no es una piedra pesada ni una pluma ligera, el dolor es la vida misma. Por eso vamos por la vida a la ligera, con un himno largo y un ritmo equilibrado, hasta llegar a un punto de sensatez y convivencia.

Leo y me detengo, vuelvo a leer. Según la intención con que quiera hacerlo, veo indistintamente a una mujer y a la eternidad como sujetos poéticos. ¿Es la poesía una manera, la misma, al fin, de hablarle a la vida, o sea de hablar con nosotros mismos?

En mi opinión, todo texto poético es un proceso de autoconversación, un proceso de soliloquio y de búsqueda de nuevas preguntas sobre los demás para las que aún no hemos encontrado respuesta. La inmortalidad es algo sobrenatural, pero nos esforzamos por las cosas simples que hacemos en la vida con la esperanza de que hagan eterna nuestra memoria. El sueño eterno de los hombres es la inmortalidad, pero basta con seguir el consejo de la camarera de la taberna de la epopeya mesopotámica de Gilgamesh, que es vivir amando a tu mujer, llenar el estómago de beber y comer, y vivir una vida sencilla porque la inmortalidad es sólo asunto de los dioses.

la flor está incompleta / sin tu perfume / y la ventana / lejos / y llena de quimeras. Esto me gusta mucho y creo que corrobora la lectura que planteo de la obra; ¿tenemos oportunidad de prever esa plenitud de quimeras con que la vida nos aguarda? ¿Hay un espacio que podamos destinar a cierto énfasis, a cierto entusiasmo, sin que su suelo llegue a hundirse?

La vida es un sueño o una especie de ilusión. Lo que necesitamos en él es una completa relajación para contemplar lo que está por venir. La mayoría de las veces es el shock de no saber o no creer lo que podría venir. ¿No dijo J.R. Jiménez (Así es la rosa)? porque su significado poético es más grande que su corta existencia? La verdad es que todas nuestras vidas se basan en un sentido poético sin que nos demos cuenta, y lo único que nos salva de la monotonía y el vacío es encontrar un sentido real para el viaje de nuestra vida, ya sea a través de la poesía o la misma ilusión, o de llegar a un estado similar a ella.

Hablas de la vida como de una, acaso, suma de acrobacias. Aludes más bien a la continuidad de la acrobacia, más que a la suma total, más que a esa suma total que acaba por tomar forma inquietante. ¿Cuál es la más difícil de las acrobacias a ejecutar?

La vida es una especie de meditación, una especie de juego a la espera del gran momento. Y la acrobacia es solo una oportunidad para mirar y desear el cambio. La experiencia de vida es la más grande de nuestra presencia, y es al mismo tiempo un desafío para los seres humanos. No sabemos ni entendemos el significado de nuestra condición aparte de quiénes somos. Somos, después de todo, la suma de lo que hacemos y queremos hacer en la vida. Es cierto que cada uno de nosotros tiene una perspectiva diferente, un método diferente y deseos diferentes, pero todos desembocan en el mismo crisol de la vida. Nada es más emocionante que la vida, sino trabajar para mantenerse al día con diferentes y nuevas innovaciones que nos dan otra dimensión y significado.

Cuál es el provecho del mundo / sin ternura / y estático. ¿Hay, Abdul, margen aún para la ternura no sólo propia o nuclear (una familia y unos hijos), sino también ternura del prójimo y para el prójimo?

Siempre necesitamos del otro, el colectivo es necesario, no hay lugar para la creación individual sin mirada del otro. La dificultad de conocerse a uno mismo sin conocer al otro, lo lejano y lo cercano, y quizás la ternura y sus semejanzas no sean más que un acercamiento entre el pensamiento y el alma. Somos, de hecho, la imagen de los demás, y los demás son una imagen similar de nosotros mismos.

Ilustraciones de Karim Sadoon para el poemario «Sencillo equilibrio»

Sentimiento inconstante e incierto de los días. Lugares en que ir a buscar certezas. ¿Existen? ¿Es la poesía una certeza que da resuelto el problema de la vida? ¿A qué compromete (la poesía y, en general, la escritura)?

Como nada es seguro en la vida, nada es seguro con ningún compromiso. Pienso que el poeta (y el escritor en general) no busca un cierto compromiso sino con la escritura misma y con su sentido humano. Además, la poesía y la literatura en general son la respuesta a todos nuestros dilemas existenciales. No tenemos que buscar muy lejos, tanto como tenemos que buscar dentro de nosotros mismos el sentido real de la existencia, la posible verdad.

Encuentro como tema recurrente el de la busca de una salvación que en realidad es busca, sencilla, enfática, de la verdad. La imagen de un mundo “quitándose la careta” planea sobre todo el poemario, ¿qué es para ti la careta?

El pensamiento y la literatura, desde su existencia, han estado constantemente en busca de respuesta a unas preguntas sobre la existencia y tratando de encontrar soluciones para la salvación. Pero esto no quiere decir que lo hayamos encontrado en un verso, una novela o una leyenda, lo que buscamos es la realidad de nuestra existencia, y este es un tema complejo y espinoso, y no lo encontraremos respuesta excepto en el momento final que llegará tarde o temprano. Lo que queda es una especie de maquillaje, una especie de máscara que nos ponemos para cambiar algo o para buscar nuestra propia salvación.

Hay un momento en que se te escapa una confesión: Ya no estoy predispuesto / a formar mis mundos. A lo que añades Ya no existe para mi mundo / otra forma / salvo / estos / círculos / esparcidos / que me rodean. ¿Es la vida una serie eterna de círculos concéntricos que nos agotamos de pasear y pasear y pasear? ¿Es así como te sientes?

Sin duda, la vida es un girar constante, andando un camino que no conoce fin hasta que lo alcanzas. Estos círculos que se cruzan con otros son la esencia de la existencia, o quizás son el escenario de la verdadera existencia. Lo que nos rodea podemos percibirlo a través de la práctica o la costumbre, pero no lo percibiremos con conocimiento consciente o científico. Hay muchas cosas que están fuera de nuestro control y no hay espacio para explicarlas o tratar de comprenderlas.

Leo también sobre cuerpos, sobre equilibrios. ¿Es la poesía sexualidad sobrante, parte recreativa de las costumbres, o es la manera que tenemos de reflexionar sobre lo que rodea a lo sexual, esto es, lo que queda de quietud después de ese análisis, y lo escribimos? ¿Prefieres una escritura más alusiva, metafórica u otra escritura más directa?

La verdad es que todos mis textos poéticos son una huida de la escritura directa y una búsqueda de una forma de expresión metafórica. Sé que todos los poetas diremos lo mismo, o pensamos que todos vamos por el mismo camino, pero la situación es diferente en cuanto al manejo, el embellecimiento y el sentido poético. Mis poemas, a diferencia de mis textos narrativos, son un ejercicio de alusión sin referencia exacta y una especie de metaforismo para escapar de la cruda realidad. La cuestión que define nuestra poética está en el tema, y casi todos mis temas giran en torno a la angustia y la confusión humana en un mundo en crisis, el individuo frente a sí mismo en un mundo cambiante.

Ilustraciones de Karim Sadoon para el poemario «Sencillo equilibrio»

La experiencia dual de leer/ver se completa en Sencillo equilibrio con los dibujos del pinto iraquí Kareem Sadoon, que son pura emoción esquemática, cripticismo del vivir; ¿cómo debería el lector conectar ambas dimensiones?

Visión paralela, digamos, es una lectura libre de todo, incluso del propio cuadro, es decir, acercarse con pleno conocimiento y luego cerrar los ojos para imaginarlo a través de las palabras. La verdad es que mi relación con los dibujos de mi hermano, el artista internacional Karim Sadoon, es de aprendizaje y formación desde muy joven, su imagen permanente en mi cabeza es que se dedica al dibujo, y en todas las fases de mi infancia y la adolescencia intentaba imitarlo o alcanzar su comprensión del arte y el camino de su desarrollo. Después del largo recorrido literario, no he encontrado otra cosa que escribir sobre esta memoria perdurable, y que mi escritura sea un “Homenaje” que se extienda desde las señales de la infancia hasta las aproximaciones de la madurez. No pretendo dominar estos textos con la genialidad y esplendor de los dibujos del artista Karim, sino que es otra lectura desde una perspectiva entrelazada poética y emocional.

Hay un tiempo dotado de solera, que me concede la capacidad de pensar en tu partida de una forma sorprendente. Pienso obligatoriamente en al-Buraq, un ser mitológico, en el instante del parto insólito entre la lentitud del pie sobre la tierra o el vuelo con sus alas desubicadas.

Hay un tiempo para pensar en un vacío que ralentiza el camino, para que dote a las palabras de sentido y a las voces de un murmullo que lo aguarda. Damos a los hechos nuestro interés y nuestras riñas, mientras se superan con la agilidad de un pájaro.

Poemas

Hay un tiempo para el propio tiempo, ese que está a tu lado, en tu única trinchera, fortificada por tus compañeros, quienes extienden el aceite en tu candil, solo para que tus ojos se iluminen por ellos. Entre tanto superan centenares de millas, alargadas, redondas, veladas y la alejas sin aflicción, ni rotación ni espera. La aflicción nos llena sin que nos fortalezcamos con tu aceite.

Hay una ceniza, la esparces con tus vueltas. Hay un patrimonio común que portamos hacia ti y transporta nuestros ojos en las frentes de los rostros, buscando un par de ríos y la negrura del sur hacia su norte para que echemos en ella tus láminas y olamos con ella tu misericordia.

Hay un fuego que se prende en los lados, que ahora y en cada comienzo, me pregunta por ti. Lo recuerdo en los cuadros, en las arcillas y en la memoria. Él admira y examina. Le digo que los principios han eternizado un fuego y han soplado por sí mismos al fuego. En el fuego hay memoria, se ve la verdad sin obstáculo y no cabe detrás del después un después.

 

No es como el deseo de trepar

ni el entusiasmo por perderse.

Las ruedas

giran

y la cabeza

como una red que apunta hacia arriba

reúne

con una lealtad singular

las mariposas del fin.

 

 

 

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